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me creo periodista
La República de Otaria
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Hoy me mandó un viejo amigo un texto de Scalabrini Ortiz que me pareció meritorio de postear.
Enjoy It.
Si no sabes quien fue Scalabrini Ortiz, pegate una pasada http://www.discepolo.org.ar/scalabri.htm
La República de Otaria
Supongamos que en la vasta extensión del Océano Atlántico, entre Sud África y el Río de la Plata, existe una comarca aún desconocida. Es un país fértil cuyas tierras arables suman casi treinta millones de hectáreas. Tiene una población de 20 millones de habitantes. Se denomina en el planisferio del imaginario Mercator, República de Otaria. Sus habitantes responden, pues, a la designación genérica de otarios, lo cual resulta simbólico, porque si bien la palabra otario no figura en el diccionario de la Real Academia, en el lenguaje vernáculo tiene una acepción precisa: otario es el que cambia una cosa real y cotizable por algo sin valor: una palabra, un concepto, una ilusión, un halago interesado; el que cambia, por ejemplo, un jugoso bife por un elogio a su generosidad y a su espíritu democrático. El cuervo era un otario. El zorro, un vivo.
Otaria produce más de lo que necesita para vivir. Cada otario consume anualmente 100 kilos de carne, 200 kilos de trigo, 100 litros de leche y 100 kilos de maíz que en parte se transforma en huevos y en carne de ave. El exceso de producción lo trueca por combustible. No nos ocuparemos de este comercio y daremos por sentado que sus valores se equivalen. Los otarios necesitan emprender algunas obras públicas para abrir horizontes a la vida larval en que viven. Sus economistas los han convencido de que deben recurrir al capital extranjero, porque Otaria está huérfana de ellos. Nosotros nos disponemos a cumplir esa misión civilizadora. Para ello es indispensable que efectuemos una pequeña revolución y asumamos el poder. Nunca faltarán otros otarios dispuestos a servir a altos ideales que simbolizamos nosotros y las grandes empresas que nos aprontamos a ejecutar.
La unidad monetaria de aquel simpático país es el otarino. Tiene el mismo valor legal de un peso argentino y se cotiza a la par. Los alimentos y la materia prima de Otaria valen exactamente lo mismo que sus similares argentinos. Para simplificación del ejemplo y de la interpretación usaremos cifras globales. La técnica no se altera por centavo de más o de menos. Quizás nos convenga abrir una institución de crédito en Otaria. Quizás no la necesitemos. Los instrumentos del crédito internacional pueden suplir perfectamente la ausencia de un banco local. Si queremos abrir un banco, nos muñimos de una carta de crédito en que el Banco Central de la República Argentina afirme que tiene depositada a nuestra disposición una suma dada, cien millones, por ejemplo, en oro o moneda convertible, o que se responsabiliza de ellos. Eso basta. La carta de crédito del Banco Central de la República Argentina es palabra sagrada en la República de Otaria.
Por otra parte, una carta de crédito –digamos una carta de presentación– fue todo el capital inicial que invirtieron en este país los más poderosos bancos extranjeros: el Banco de Londres y América del Sud, el ex Banco Anglo Sudamericano, El First National Bank of Boston y el National City Bank of New York. Nos preocuparemos, eso si, de que la memoria del Banco Central de Otaria diga algo semejante a lo que el Banco Central de la Argentina afirmó en su memoria de 1938, la conveniencia de “transformar las divisas en oro y dejar ese oro depositado en custodia en los grandes centros del exterior ... no sólo por la economía que significa no mover físicamente el metal, sino principalmente por facilitarse de este modo su pronta y libre disposición con el mínimo de repercusiones sicológicas”. Este argumento, que fue convincente para nosotros, puede ser aceptado por los otarios, a quienes nos complacemos en imaginar tan confiados, liberales y democráticos ciudadanos como nosotros. En los Estados Unidos la operación no hubiera podido efectuarse, porque aquellos cow boys son tan desconfiados que hasta 1914 no permitieron el establecimiento de ningún banco extranjero, y, para impedir filtraciones subrepticias, ni siquiera permitían que sus propios bancos tuvieran agencias en el exterior. Con posterioridad, accedieron al establecimiento de sucursales de bancos extranjeros, los que no podían prestar nada más que un dólar más que el capital que genuinamente habían importado desde el exterior. Pero en Otaria son tan liberales como nosotros.
Ya estamos instalados en Otaria y disponemos de un capital virtual –como son todos los capitales– de cien millones de pesos argentinos que respaldan nuestra responsabilidad sin necesidad de salir de esta república. En Otaria vive habitualmente un técnico de gran reputación, el doctor Postbisch, cuyos servicios profesionales nos hemos asegurado con la debida anticipación y cuya consecuencia y lealtad hacia nosotros se acrecienta en la medida en que nos sirve. El doctor Postbisch, tras un breve estudio de una semana, descubre que los otarios estaban viviendo sobre un volcán. Sin darse cuenta atravesaban “la crisis más aguda de su historia”. Los otarios no se habían percatado de ello, primero, porque los otarios estaban muy ocupados en crearse una industria que abriera los cerrados horizontes de la monocultura; seguhabían pagado sus deudas y no debían nada a nadie, con excepción de algunos pequeños saldos comerciales; tercero, porque vivían aceptablemente bien, y cuarto, porque en realidad se trataba de “una crisis oculta” que necesitaba la pericia clínica de Postbisch para ser diagnosticada. Para equilibrar el presupuesto nacional –que se desequilibrará más que nunca, para nivelar la balanza de pagos con el exterior, que daba superávit y dará déficit en adelante– el doctor Postbisch, dotado de poderes ejecutivos tan extraordinarios que envidiaría el mismo Superhombre de las historietas infantiles, decide desvalorizar la moneda de Otaria a la tercera parte de su valor. El otarino, que valía un peso moneda nacional, desciende hasta no valer nada más que treinta y tres centavos de los nuestros.
El doctor Postbisch designa a esa operación “corrimiento de los tipos de cambio”. Nuestro capital de cien millones, que permanecía en expectativa en su moneda originaria, se triplica si se lo calcula en otarinos. Los productos de Otaria siguen, como es lógico, cotizándose en otarinos y el alza que el doctor Postbisch les acuerda es tan pequeña que desdeñaremos considerarla, porque de todas formas no varía los resultados en su conjunto. Postbisch, cuya facundia es asombrosa, ha convencido a los otarios de que tanto la desvalorización de su moneda como la estabilización de los precios son indispensables para escapar del vórtice de la espiral inflacionista y que esas medidas deben ser complementadas con la inmovilización de los salarios y de los sueldos. En Otaria, pues, todo queda como antes de la desvalorización, Pero el genio creador de Postbisch se revelará en todo su poder en la multiplicación de nuestro capital. Jesucristo multiplicó los panes. Postbisch multiplicó el dinero extranjero con que se adquieren los panes. Vamos a usar la nueva capacidad adquisitiva de nuestros capitales. Utilizaremos un solo peso, por si acaso nos equivocamos. Ni siquiera en los ejemplos deben arriesgarse los capitales que se confían a nuestra custodia.
En Otaria con un peso argentino se compraba un kilo de carne, que en el mercado interno de Otaria valía un otarino. La desvalorización de la moneda de Otaria, por recomendación de Postbisch, no ha alterado los precios internos. Con un peso argentino virtual se adquieren tres kilos de carne. Si exporto a la República Argentina un kilo de carne, como allí sigue valiendo un peso moneda nacional, con ese kilo de carne saldo la deuda que había contraído en mi país con la apertura del crédito. Me quedan dos kilos de carne que vendo en la misma República de Otaria a un otarino cada uno. Y de esta manera, el capital virtual que había movilizado en el papel se transforma en un fondo real de doscientos millones de otarinos, con el que podemos iniciar la ejecución de grandes obras que son indispensables para la vida de esa república, pero que los otarios no hubieran podido emprender nunca por falta de capitales. La ración diaria de los otarios habrá descendido en un tercio.
Raúl Scalabrini Ortiz
(De "Bases para la reconstrucción nacional")
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¡Fuerza jovenes chilenos!
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En el semanario Pérfil del día de hoy salió una nota que en su título dice así "Internet es el arma con la que los chicos chilenos golpean al gobierno de Bachelet".
Las movilizaciones, los paros y las tomas de colegios se organizaron via mail, messenger y mensajes de texto. No saben cuanto me alegra que Internet siga siendo un lugar donde el Estado de control tenga tantos problemas para dominar.
El avance de las generaciones hace temblar a lo establecido, genera miedo: sin duda la libertad les aterra a los que están de vuelta. La combaten con mentiras, con propaganda, con investigaciones de fulanitos financiadas por capitales empresariales. Ser libre para estudiar, para pensar, para decir. En esto debe irse nuestras vidas.
Son un ejemplo de Latinoamerica hacia el mundo, una reivindicación de su pueblo luego de largos años de oscuridad militar.
Sigan luchando hermanos que su causa es justa. Sin banderas ni patrioterismo un argentino los apoya.
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El terrible destino de nuestros recursos naturales y medio ambiente
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En solidaridad con el pueblo de Esquel, publico en mi blog el siguiente e-mail que me llegó.
La bandera estadounidense parece tener una estrella más... es un
estado nuevo, el estado más austral del mundo (situado sobre la mina de Esquel, Argentina).
Para quienes no estén al tanto, se resume: existe una mina de oro y plata en Esquel que debe ser trabajada a cielo abierto. Hay una multinacional con sede en USA que está interesada en explotarla, prometiendo trabajo para 300 obreros.
Un grupo de vecinos conscientes y preocupados por el ambiente, ya que el oro debe ser separado mediante cianuro y la plata mediante arsénico (venenospotentes si los hay) y temiendo por la infiltración de residuos a ríos y napas de agua decidió agruparse en Asamblea para impedir la instalación de tal mina.
Mediante protestas pacíficas lograron el plebiscito Mina sí... Mina no.
La citada multinacional ofreció asados, zapatillas y montones de
Regalos para convencer a la gente que votaran por el sí... al mejor estilo de otras épocas.
Los habitantes comieron los asados, aceptaron las zapatillas y otros regalos y fueron a votar.
Votó el 75% del padrón municipal, cifra de presentismo no alcanzada en ninguna otra elección.
No a la mina obtuvo 81% de los sufragios,con lo cual no debió haberse hablado más del tema.
"Un pueblo que no se vende no puede ser comprado", dijo en el programa un habitante de Esquel pero siempre hay un pero, los dólares pesan y más cuando son muchos... y hay para repartir entre
políticos y sindicalistas corruptos. Resulta que ahora los dirigentes de la Asamblea Vecinal han empezado a recibir amenazas de muerte, de parte de patoteros de la UOCRA recién llegados de Buenos Aires que portan armas.
Entonces, los habitantes de Esquel se han comenzado a hacer preguntas acerca de qué intereses han tocado.
Y de la investigación resulta que:
1) La empresa ha presentado un plan de trabajos que pretende extraer de la mina el equivalente en oro a 2.500.000.000 de dólares en 10 años (sí, dos mil quinientos millones de dólares)sin contar lo extraído en plata.
2) Sucede también que una ley sancionada por Carlos Menem (HdP) y su corrupto Congreso Nacional dice que el Estado Nacional no
puede explotar las riquezas del subsuelo sino por intermedio de
empresas privadas a las que cobrará un único cánon equivalente a un
máximo del 3% del valor del metal extraído en boca de mina (el cual es más bajo que el precio internacional del metal).
3) Eso, tal como está, y haciendo números redondos, suponiendo que el valor del oro extraído en boca de mina fuera de 2000 millones en 10 años, le dejaría al Estado, o sea a nosotros, 60 millones de dólares. Pero como la ley nacional dice que se cobrará un canon del 3% como máximo, la ley del Chubut estableció un máximo del 2%, o
sea que en vez de 60 millones esto se reduce a 40 millones.
4) Pero hay otra ley nacional establecida por nuestros precarios y
patrióticos representantes del pueblo. Esta ley dice que para favorecer las exportaciones realizadas desde puertos de la Patagonia, el Estado Nacional, o sea nosotros, retribuirá con un 5% del valor de
tales exportaciones a las empresas que las realicen. O sea que la
susodicha multinacional yankee exportará en diez años, desde puertos patagónicos, 2.500 millones de dólares (estos sí a precio internacional) con lo cual el estado Nacional o sea nosotros, deberemos retribuirles con 125 millones de dólares.
5) 125 millones que pagaremos de impuestos los maestros, los
carpinteros,los comerciantes, los plomeros, los electricistas, los lustrabotas, etc. ARGENTINOS, menos 40 millones que recibirá la Provincia de Chubut.
SIGNIFICA QUE: VAMOS A PAGARLES 85 MILLONES DE DÓLARES PARA QUE ELLOS SE LLEVEN 2500 MILLONES DE DÓLARES EN ORO.
UN ARTÍCULO EN UN DIARIO NORTEAMERICANO TITULABA: "LA RESISTENCIA DE UN PUEBLO IMPIDE EL DESARROLLO MINERO DE ARGENTINA".
POR FAVOR, DE VERDAD, POR FAVOR LES PEDIMOS SI TODAVÍA QUIEREN COLGARSE UNA CINTA CELESTE Y BLANCA EN LA SOLAPA UN PAR DE VECES AL AÑO... ENTONCES HAGAN CIRCULAR ESTA CARTA.
COMISIÓN DE VECINOS DE ESQUEL
Ing. Agr. Darío S. Ceballos
Área Recursos Naturales
EEA Delta del Paraná- INTA
Tel: 03489-460075
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¡¡Feliz día del periodista compañeros, colegas y amigos!!
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Hoy, luego de que el mundo no explotara en el 6/6/6, se celebra el "día del periodista", ocasión para que los periodistas más importantes de nuestro país se reunan en fiestas a mamarse y mirarle las gomas a las celebres invitadas, como Karina Jelinek, Nicole Neumman (creo que se escribe así) y Pamela David.
Hay otro periodismo menos frívolo, el de la gota gorda, el de los estudiantes y periodistas comprometidos con sus ideas. Lamentablemente cada día somos menos y muchos deciden agachar sus cabezas justificándose con su moral sofista. Con el "yo trabajo en un multimedio y tengo que decir la linea que me bajan". Asco. Vergüenza. Dos sensaciones de mil que me vienen al pensar esto.
De todas maneras, creo, que mientras exista Internet, la libertad seguirá de pie y la lucha por los ideales personales, y colectivos también, de bloggers, de tipos que escriben en medios virtuales (donde pareciera que el aparato represivo está poco evolucionado) de radios por Internet hasta televisión por Internet (recomiendo Freedom TV) jamás será en vano. Internet se ha convertido en el último bastión de libertad de expresión del imperio. Que exista es el renacer de un nuevo periodismo.
Y eso me encanta.
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Capítulo 63
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Sí, capítulo 63 de una novela muy de la Generación X Argentinian Way que escribí y nunca terminé realmente.
Lo pongo porque se relaciona mucho con mi primer post.
KISSES!
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Capítulo 63
- La medida del enamoramiento es de seis meses.
- ¿Qué quiere decir eso? – Pregunta Natalia más ingenua que nunca.
- Ese tiempo separa al amor de cualquier historia más. – le doy una pitada al porro. Se lo paso, lo mira con desconfianza mientras lo sostiene entre sus dedos sin chuparlo. – Es una fija.
- Lo decís por el tiempo que estuviste con Sofía la última vez. – le da una calada, me lo pasa. Se revuelve un poco entre las sabanas y sobre mi brazo derecho que la abraza por la cintura de su cuerpo desnudo, contra el mío en Jeans. – No veo ninguna fija en eso.
- No es por esta última vez. 6 meses es la medida para enamorarse. Si el tarro no está lleno para entonces, te tiran.
- O lo llenan con otra cosa... o con alguien más.
Me mira con esos ojos miedosos y llorones de cuando se puso a llorar en la reserva. Me gustan. Siento que puedo hundirme en ellos y nadar en el barro marrón de su iris jugando con el oro negro de su centro en las orillas salinas del engaño, las cuales olas de párpados cierran y abren al compás de latidos.
- Estuve pensando. – dice al fin. Le paso al porro, le da una última calada valiente y lo apaga en el cenicero. Ahora es ella quien me abraza por la cintura.
- ¿En qué? – digo y empiezo a sentir mi impaciencia.
- Lo voy a dejar. – Salen lágrimas de sus ojos. – No puedo hacerle esto, no se lo merece.
Beso esas gotas saladas y tibias que ruedan por sus pómulos. Desaparecen en mis labios.
- ¿Qué le vas a decir?
- Tus ojos, son tan azules cuando tienen miedo.
Mi mano derecha temblaba sobre su espalda. No me había dado cuenta. No era miedo, era impaciencia.
- Le vas a contar, ¿No?
- Sí, se merece saber la verdad. – dice y ahora sí llora. En promedio la vi llorar unas dos veces por día.
Volteo y miro el reloj, dándole la espalda, son las cuatro de la mañana. Me acaricia con los dedos. Me pregunto que mentiras le habrá dicho a mi amigo para estar ahora acá.
- Mírame. – dice. – Dame bola Gonzalo.
- Vos no vas a hablar.
- Me siento culpable, quiero darle motivos de verdad. – quiere darme vuelta empujando mi hombro derecho hacia atrás pero no puede. – Casi no duermo, no puedo trabajar ni estudiar así. ¡Gonzalo!
Vuelvo a mirarla. Le acaricio la cara, y finalmente llevo un dedo a su boca y lo mantengo en el medio de sus labios en señal de silencio.
- Hace mucho que no lo queres. El amor desaparece. Es como las flores Natalia, crecen para morir. No hay nada romántico en eso. Son solo hechos, circunstancias.
- Vuelven a crecer todos los años. Si se las alimenta un poco, vuelven a la vida.
- ¿Entonces por qué no intentas de nuevo con él?
Sentí que la laguna de barro en su iris se volvía espesa y nadar era imposible, mientras más quería salir más me hundía, era una trampa. Me estaba cazando.
- Porque no va a crecer otra vez el amor ahí, en él, entre Cristian y yo.
- Pero... de alguien estás enamorada.
- ¿Para que me haces tantas preguntas y das tantas vueltas si ya sabes la respuesta?
La abrazo. Es una mujer fuerte, nada que ver con Sofía, se siente su acero por debajo de esa delgada, fina y delicada piel de mujer.
- ¿Y vos me queres? – pregunta mientras la aprieto contra mi cuerpo.
Cambió su respiración, el ritmo de su corazón, hasta el olor que emanan sus poros.
- Sí. – le miento. Y mientras lo hago cierro mis ojos, cruzo mis dedos y pienso en otra mujer, una que probablemente no piense más en mí.
- ¿Vamos a hacer que esto funcione, verdad? – quiero gritarle que no, que soy malo, egoísta, falso e hipócrita.
Me separo un poco de ella. Miro sus labios carnosos, está sonriendo, entusiasmada, alegre. Una lágrima nada en la comisura de su boca.
- Pero prométeme que no le vas a contar nada a él ni a ella... – le sonrío mostrando mi dentadura perlina completa.
- Bueno. Te quiero…– y me besa apretando con toda la fuerza de sus mandíbulas.
Me despierto el domingo a las doce del mediodía y bajo a comprar el diario mientras Natalia todavía duerme en mi cama. Luego le toco el timbre a Lionel antes de volver a casa. Lo espero unos diez minutos antes de que baje mirando a la gente del barrio.
- Lo lograste. Salvaste tu culo una vez más.
- Sí, lo hice. – digo. – No va a decir nada por ahora.
- Sos un cagón. – dice y niega con la cabeza. - ¿Qué le tuviste que prometer?
- Mentiras, todos aman las mentiras. – le doy un abrazo, mientras digo. – La supervivencia del más apto. – y me despido.
Cuando vuelvo le dejo el Clarin a mis viejos debajo de la puerta de su habitación, y me tiro sobre mi cama de nuevo, donde ella me esperaba despierta mirando la televisión que apagué con el dedo gordo de mi pie mientras la besaba y le decía lo hermosa que era cuando se despertaba y lo bien que me hacía sentir. Lástima que era una mentira.
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¿Leíste mi blog?
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Esto me embola del blog: no todos los días soy interesante. Por ejemplo hoy lo único que tengo para decir es que a las 19 hs tengo que ir a la facultad, a una clase horrible donde me van a dar una nota de un parcial, permanecer allí hasta las 22 hs y volver a mi casa, pero preferiría bañarme y tirarme a dormir hasta mañana.
El 97% del tiempo soy un tipo super común que mira minas por la calle, o va pensando en lo que va a hacer el sábado a la noche, en una puta materia de la fuck ultad, or whatever.
Eso del genio no existe en mí. Puedo aburrite mil horas eh si quiero, hablando de cosas que ni sé que sé (juaz), pero por lo general prefiero ser vanal.
¿Para pasarla mejor? ¿Para adaptarme y no sufrir tanta soledad? ¡Qué sé yo! Supongo que es parte del ser: el no ser lo que se es constantemente. Sino a gotas...
Aguante Irvine Welsh. Recomiendo Extásis, librazo. A solo 60 pesos en su libreria local, o 20 en el Parque Rivadavia :P
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